Lo siento, lo siento, lo siento… tengo el blog totalmente abandonado. Estoy empezando a ver lo que es ser una estudiante de medicina de verdad (y no una matriculada).
Como algunos sabréis, ya he hecho 2 exámenes finales (uno aprobado, otorrino, y otro pendiente pero que por la cuenta que me trae más me vale aprobar… cardio). No recuerdo si lo había dicho ya, pero también he hecho las prácticas de digestivo y de ginecología y obstetricia. Las primeras… pché, regular, porque aún no hemos dado la teoría de la asignatura, y realmente no se aprovecha. Las segundas… DIOS cómo odio la gine.
Mi más sincera enhorabuena a los futuros ginecólogos y obstetras, deben tener una vocación impresionante. Porque para mi gusto es una de las especialidades más blegh. De 4 partos que he visto, en 3 me he mareado. Pero mareado de no poder esperar si quiera a que saliera la placenta porque si no me caía al suelo. Aparte de que el primer parto que vi fue complicado y sin epidural. Y aunque ahora me digan que tener hijos es lo más bonito del mundo… creedme, en ese momento te dan ganas de pedir que te abran con cuchillo y tenedor y te hagan la ligadura de trompas ahí mismo.
Ah, ahora que me acuerdo. Un consejo tanto para mujeres como para hombres (para que se lo digáis a vuestras parejas). Obligatoria la asistencia a la charla de la epidural. Y firmar. Firmar para pedirla. Incluso si no la vas a querer. En el momento del parto puedes echarte atrás, hacerte la valiente y decir que no la quieres. Lo que NO puede pasar (por ley) es que tú te niegues a recibirla, y que en el momento de la verdad, te duela (porque duele de verdad), te acojones, y supliques que te la pongan. Porque no lo harán. O no deberían. Y no, no porque los médicos sean unos cabrones… sino porque tienen que tener un consentimiento firmado de antes de 24 horas. Si no, luego pasa cualquier cosa y… denuncia al canto.
Y ahora, la parte bonita: me encanta algo que nunca si quiera me había planteado como posibilidad. La oftalmología. De hecho, me gusta tanto, que estoy haciendo un esfuerzo enorme por no hacerme ilusiones. Reconozcámoslo, tengo una nota media de mierda, y no sé cómo me irá en el MIR, pero… vamos, que no estaré de las primeras para elegir especialidad. Y aún así… me encanta. Incluso más que cardio, que ha sido siempre mi fuerte. Mis amigas se ríen de mí, soy una incomprendida… XD.
Por si esto fuera poco, todos los profesores de oftalmo que tenemos (5 ó 6), TODOS, tienen los ojos azules. ¿Casualidad? Yo los tengo marrones. Eso debe ser una señal…
Pero enfin, qué se le va a hacer. No os preocupéis, no es el fin del mundo. Con suerte mi hijo/a tendrá los ojos azules, y él/ella SÍ podrá ser oftalmólogo/a.