Mi querido amigo Google ha querido recordarme (por si aún no lo sabía) que hoy es San Valentín. Al pasar el cursor por encima del logo, me dice: “Happy Valentine’s Day”, mientras me imagino las oo mirándome con un gesto de estúpida felicidad.
Se cachondean de mí? Qué tiene de especial el día de hoy?? Los pájaros cantan, las nubes se disipan y brilla el sol, hay pétalos de rosa flotando en el aire, y un curioso aroma a jazmín que embriaga mi corazón…
Y UNA MIERDA!
Me he despertado a las 6 de la mañana (después de soñar que veía el mar de Madrid y que era una santa), he intentado volver a dormirme, pero a las 8 ya estaban los obreros a 3 metros de mi habitación gritando y cantando como condenados. Eso sí, hoy han elegido una emisora de radio con canciones románticas a lo “TOOOA TOOOA TOA TE NECECIIITO TOOOA”.
Gracias!
No hay nubes, y sin embargo, en el momento en que he salido de casa, se ha puesto a llover. Sin nubes, ojo. Y lo único que flota en el aire es el polvo de la obra que hay justo al lado de mi edificio
Para colmo, mañana en clase seguro que alguien se acerca a preguntarme: “qué te ha regalado tu novio?” Nada! No tiene por qué regalarme nada! No es mi cumpleaños vale! Lo que me falta por oír es que alguien se presente en mi piso, me vea con mi pijama rojo y me diga: “oooh qué mono! te lo regaló tu novio por San Valentín?” Joder, que lo tengo desde el invierno pasado!
Estoy indignada, se nota? Es como en el día del padre, o de la madre, o del gato que cruzó la calle y encontró su juventud perdida. Por qué hay que demostrar algo un día concreto? Me remito a un comentario de vero en el post de voy a donar mi polla a la ciencia (de mimetist, cómo no): “me hace más ilusión que un día cualquiera se presente en mi casa con rosas rojas que que lo haga el día de san valentín (porque es algo “que esperas que pase”)”.
Ya que estoy escribiendo (hace un par de días que no soy la misma, ya se me pasará), aprovecharé para remitiros también a otro post, en este caso de Luther, que tiene un blog muy MUY muy bueno (no es peloteo, no me ha prometido ningún tipo de favor sexual a cambio de hacerle publicidad). A algunos os sonará el tema, porque suelo daros mucho la brasa con esto: La importancia de comentar los posts.
Enfin, voy al salón a coger a la chinchilla, y a conversar con él, a ver qué opina de un día como éste. Seguramente lo mismo que yo, por algo dicen que los dueños siempre se parecen a sus mascotas. Digo…