Pocas veces hemos utilizado las matemáticas en estos dos primeros cursos de Medicina (aparte de, obviamente, en las asignaturas de Bioestadística, Física y Bioquímica). Pero ahora vuelven a la carga, en Neurobiología.
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Llevamos unos días viendo ecuaciones; la primera, supuestamente, era la ecuación de Nernst. Digo supuestamente porque no la encuentro por ninguna parte en Internet, y cuando la encuentro es muy diferente a como nos la ha puesto el profesor. Supongo (espero) que la forma en que nos la han dado sea muy simplificada y muy concreta en el caso de los potenciales de membrana, porque si no, me acabaré aprendiendo algo mal (y no me haría ni puta gracia). Para quien no lo sepa, el potencial de membrana es MUY importante en la transmisión del impulso nervioso. Se trata de la diferencia de carga eléctrica que encontramos entre el interior y el exterior de la célula (nota: ésta es una explicación “de andar por casa”). Hay que mantener un equilibrio, y hay que entender qué iones entran o salen, y cómo, y cuándo, y por qué, y si salen acompañados de fiesta, y si se pueden comprar un Ferrari con su sueldo de ion cruzamembranas.
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Bueno, según nos ha explicado nuestro queridísimo profesor de los pectorales de acero, la ecuación dice que, en los anfibios, el potencial de equilibrio del potasio (K+) es quien determina el potencial de reposo de la membrana. Es decir, la diferencia entre el K+ en el interior de la célula y en el exterior. Para conocer ese potencial de equilibrio, se aplica la ecuación de Nernst. Bla bla bla… llegamos a un numerito mágico, -85 mV. Luego el profe nos sorprende con el hecho de que en mamíferos no se corresponde el potencial de equilibrio del K+ (-93 mV) con el de reposo, que es de -73 mV (vaya… ahora que lo había entendido, y sólo me vale para las ranas).
Entonces alguien, investigando por ahí, se dio cuenta de que la carga interna no sólo dependía de la cantidad de K+ que saliera de la célula (cuanto más sale, más negativo se queda el interior), sino que el sodio (Na+) que se encontraba en el exterior, entraba atraído por un potencial muy negativo… el caso es que entra poco, pero ese poco impide que salga mucho más K+, y hace que el interior no pase de -73 mV. Unos hombrecillos dieron con una fórmula modificando la ecuación de Nernst, para explicar el equilibrio entre el sodio y el potasio, y la llamaron “Ecuación de campo constante” (de Goldman-Hodgkin-Katz). A través de ésta, llegamos a un potencial de -67… pero nada, aún no hemos acertado. Enfin, el caso es que añadiendo las bombas de Na/K, sí que conseguimos alcanzar los -73. Se trata de unas bombas que reestablecen las concentraciones de estos dos iones, para mantener el equilibrio.
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La cuestión es… y TODO este rollo, ¿PARA QUÉ? Bueno pues porque siempre he oído por parte de mis compañeros que las matemáticas en Medicina no son importantes, que en Bachiller no sirven para nada a menos que pretendas hacer una ingeniería o similar, que por qué en la rama de ciencias de la salud teníamos que estudiarlas, etc etc. Yo las he defendido siempre a muerte (de pequeña todos los profesores me decían que acabaría estudiando esa carrera, como cierto ídolo que conozco), y ahora escribo esto para restregárselo, a toda esa gente que me decía que era una pérdida de tiempo. MUAHAHAHA. Lo que me pude reír ayer cuando Mr. Pectorales escribió la primera ecuación, y apareció de la nada un logaritmo… vi cómo la mayoría de caras a mi alrededor se volvían pálidas y sudorosas. A ver, lo admito, yo me asusto con las integrales (porque no las llegué a dar en clase), pero… un logaritmo?? Vengaaa si son unos bichillos inocentes e indefensos!
PD: Me encanta imaginarme los iones moviéndose cual bola de pelusa arrastrada por el viento.