¿Alguno se ha parado a pensar cómo será la publicidad dentro de 10-20 años? ¿Cómo va a influir la tecnología en el modo en que la publicidad llegue a nosotros?…
Seguramente cada uno tiene una idea diferente de la publicidad que se nos viene encima: LCD’s gigantes por las calles, carteles en todas partes, logotipos, sonidos y videos en el movil, más anuncios en televisión… una buena idea sería la que (supuestamente) quiere llevar a cabo Google en San Francisco, ofreciendo una red Wifi a toda la ciudad en la cual “colocar” anuncios según el lugar desde el que te estés conectando.
Personalmente creo que la publicidad de verdad, la útil, la que realmente hace efecto y tiene calado en la sociedad es la que la sociedad se hace a si misma, el boca a boca. ¿Cómo controlar el boca a boca con un cartel pegado a un edificio o una página en una revista?
La realidad es que no se puede controlar la opinión de la gente con anuncios “al uso”. Estamos saturados de la perfección de todos los productos en anuncios de 50 segundos… todos los detergentes son el que limpia más blanco, todos los coches son el más seguro, todos los bancos son los que más interés te dan, todas las películas son buenas y todos los telediarios imparciales… todos sabemos que no son más que mentiras, pero nos dejamos engañar porque, al fin y al cabo, no hay mucho más donde elegir. Hoy en día las razones que hacen que nos decantemos por un producto u otro son mínimos salvo pocas escepciones. Nos dá lo mismo comprar Mistol que Fairy porque el resultado va a ser el mismo: Ambos pueden lavar más de 12 veces lo que cualquier otro, incluido el de la competencia.
¿Cómo podría una empresa aprovechar ese débil equilibrio en la fuerza para hacer que el producto que representa sea el elegido?
Hasta ahora sólo tienen esa miserable publicidad engañosa que nos tragamos en televisión, radio, revistas, periódicos e internet. ¿Funciona? NO, NO FUNCIONA.
Y es que la publicidad del futuro no es la que nos enseña anuncios en todas partes ni la que nos engaña mejor con métodos más espectaculares. No es la que más dinero gasta en promociones. La publicidad del futuro es muy barata y está aquí, somos nosotros, las páginas personales. Los Blogs.
Si yo digo que acabo de probar un nuevo sabor de chicles de la marca TREX, por ejemplo, y os hago un post medianamente currado sobre esos chicles comentando lo buenos que están, las risas que me eché con una amiga que me encontré justo después de comprarlos y las cosas que hice esa tarde (incluso si no tienen mucho o nada que ver con los chicles) probablemente cuando tú vayas al supermercado y los veas te pique la curiosidad de ¿será verdad lo que contó?, ¿están tan buenos? y los compres, sin más promoción que mi opinión. Coste de publicidad: 0; Personas que “probablemente” comprarán el producto: La Mayoría de mis lectores.
¿Creeis que me estoy equivocando? ¿Que vosotros no compraríais los chicles? Es posible… es posible que pertenezcáis al reducido grupo de personas que no sentirían curiosidad después de escuchar que algo es genial (me gustaría que me explicáseis cómo conocéis los grupos que escuchais o porqué os descargais/comprais un disco nuevo… o porqué vais a ver unas películas y no otras… seguramente todo sea por opiniones de otras personas, aún cuando esa persona es un crítico de un medio especializado). También es posible que, simplemente, odieis los chicles en cuyo caso jamás habriais comprado el producto.
Pero imaginaos la repercusión en las ventas si el comentario no lo hago yo (que tengo pocas visitas) sino que se hace desde Microsiervos, Barrapunto o Yonkis. Seguramente al día siguiente (si no el mismo) los chicles se agotarían en la mayoría de establecimientos no porque la gente se lanzase a la calle a comprar y a hacer colas interminables, sino simplemente por curiosidad (y teniendo en cuenta que los chicles estuviesen a la vista dentro del establecimiento). Muchos irían al estanco y dirían: “Un paquete de tabaco y unos chicles de esos nuevos“. Publicidad barata y efectiva con efectos casi inmediatos. Desde luego es mucho más efectivo que ver cómo una tía echa el aliento a un río, lo congela y pasa al otro lado sin mojarse las bragas, ¿no crees?
Veamos un caso reciente de publicidad gratuita y eficaz (aunque no creo que repercuta demasiado en las ventas). ¿Quién era El Koala hace 3 semanas? ¿Cuántos de nosotros le conocíamos? Seguramente ninguno (aunque siempre hay algún bala-perdida). Sin embargo hoy todos sabemos que su ilusión es hacer un corral y que tiene un videoclip circulando por la red. Seguramente miles de personas habrán visto ya su obra (y lo que nos queda) y a su discográfica no le ha costado ni un duro esta promoción que sólo habría podido conseguir gastando un dineral en anuncios de televisión, radio y revistas del medio… algunos incluso hemos buscado información acerca de este ser humano que ya desde el 86 está dando guerra, pero no ha sido hasta ahora que le hemos conocido. Y que Dios lo vea si ha sido por la “calidad” de su tema, pero podeis estar seguros de que esta canción va a pegar fuerte en las verbenas del verano (sobre todo en los pueblos y sobre todo, seguro, en el mío).
Está claro que la publicidad que funciona somos nosotros, pero aún no se han dado cuenta. Continuará…

