Ejemplos los hay a patadas. nos vale cualquier triunfito descafeinado… ya no damos importancia a las canciones, no importan música ni letra, sólo el producto… el aspecto… los rizos, las patadas al aire y los sombreros. En España ya era jodido encontrar un cantautor en condiciones… ahora parece que sólo nos quedan llorones con mal de amores y fachadas artificiales ad hoc.
(via la incombustible haha.nu)

