Supongo que ya sabemos todos lo que es la Comunicación “no verbal” y el lenguaje corporal (Body Language). La utilidad de conocer y ser consciente de lo que nos dice la gente incluso cuando aún cuando no está hablando es evidente, nos ayuda a saber qué siente o incluso qué piensa alguien cuando se mueve, cuando observa o cuando se coloca de una determinada manera.
Se trata de una de las “ramas” de la psicología que más suelen interesar… pero ¿qué es lo que realmente se observa de la persona para determinar su comportamiento?
A continuación enuncio las principales vías de estudio que se llevan a cabo en este campo.
Comportamiento durante el Flirteo:
El objetivo aquí es estudiar los movimientos de las personas cuando mantienen una conversación. No es imprescindible que realmente se esté “flirteando”, sólo que interactúen entre sí dos o más personas. Numerosos estudios han demostrado que, en cada cultura, hay situaciones y gestos de rechazo o atracción entre individuos sin necesidad de que se hayan demostrado interés de otro modo. Muy útil para saber si esa chica o chico está interesado en ti sin tener que preguntarle.
El Saludo:
Todas las culturas tienen unas pautas de saludo. En Japón las personas inclinan la cabeza y evitan el contacto, en España nos estrechamos la mano entre chicos y damos dos besos a las chicas. En apariencia son cosas totalmente distintas, pero el acercamiento y los movimientos involuntarios suelen ser comunes o muy parecidos. Útil para los curiosos o viajeros.
Gestos faciales:
Cuando nos enfadamos fruncimos la frente, entrecerramos los ojos y apretamos la mandíbula, cuando estamos contentos sonreímos. Algunos gestos son evidentes, pero los movimientos involuntarios de la cara pueden ser más útiles… observando con atención las expresiones de la persona que tienes delante puedes entender mejor qué siente. “Ojos en blanco y lengua fuera” puede significar que está teniendo un orgasmo… o que se muere de sed.
Movimiento de los ojos:
Hay enormes diferencias entre culturas respecto al movimiento ocular. En algunos países la mirada casi sin pestañeos observando de arriba a abajo a la persona que habla es signo de atención, mientras que en otros es una falta de educación o resulta agobiante. Los movimientos oculares son tan incontrolados que prácticamente hablan por nosotros. Una de las aplicaciones más curiosas es la de determinar si alguien miente o dice la verdad.
Pupilometría:
El estudio del tamaño de las pupilas. Nuestros ojos, además de recibir el estímulo constante del exterior también son un emisor de mensajes. Se ha demostrado que nuestras pupilas se dilatan cuando estamos con alguien que nos atrae… y que nos atraen más las personas con las pupilas dilatadas (se han hecho varios estudios en los que se muestran dos fotos de una cara… una de las cuales ha sido retocada dilatando las pupilas. La mayoría de la gente, sin notar la diferencia en las pupilas, pensaba que era más atractiva la imagen con mayores pupilas).
Las Manos:
Todos movemos las manos en mayor o menor medida cuando hablamos con alguien. Si después de contar algo alguien nos dice que no lo ha entendido, se lo repetiremos acompañando la voz con indicaciones manuales… incluso si la primera vez no hicimos ningún gesto. Por alguna razón estos movimientos sirven de refuerzo y, por supuesto, nos dicen mucho de la persona que los realiza. En general, cuando alguien habla mostrando levemente sus palmas se siente a gusto en esa situación, mientras que si lo que muestra una y otra vez es el dorso es posible que no esté teniendo una experiencia agradable. Fijaos en cómo los políticos fuerzan los gestos para mostrar sus palmas y en cómo los que no lo hacen parece que nos caen peor y tienen menos éxito. (El lenguaje de signos se considera comunicación verbal).
Espacio vital y distancia:
Normalmente nuestro “espacio vital“, o Lebensraum, llega hasta donde alcanzan nuestros brazos, pero la cultura influye también en este aspecto tan “personal”. Los árabes y “mediterráneos” acostumbran a acercarse mucho a sus interlocutores, mientras que en otras culturas como la japonesa siempre se guardan las distancias. También se estudia a qué distancia nos ponemos de otra persona con la que interactuamos según la situación: ligando, hablando de algo personal o de algo trivial, etcétera.
Posturas:
El estudio de las posturas es tan profundo que en este pequeño resumen no habría forma de arañar la superficie. En internet hay miles de “listas” con el pretendido “significado” de unos brazos cruzados o de una inclinación de la cabeza… en realidad la postura nos dice mucho más sobre la persona que sobre lo que está pensando en ese momento. Las personas un período depresivo tienden a encorvarse con sus hombros abatidos. La postura también nos puede decir mucho sobre la actitud de una persona hacia otra, esto es algo que podemos ver a menudo en los debates televisivos, personas que piensan igual toman posturas similares mientras que los “rivales” se enfrentan y demuestran su disconformidad involuntariamente con su cuerpo.
Ritmo corporal:
Si nos grabamos cuando hablamos y observamos después la película a cámara lenta podremos ver cómo nuestro cuerpo “baila” al compás de nuestras palabras. Nuestros movimientos se sincronizan. Diversos estudios han probado que enfermedades como la esquizofrenia, el autismo y el Parkinson afectan a estos ritmos corporales haciendo que los enfermos no puedan estar sincronizados consigo mismo. También se ha comprobado que durante una conversación las personas entran en sincronía de una forma muy sutil, no sólo imitando sus gestos, sino haciendo movimientos coordinados de forma involuntaria (mientras uno ladea su cabeza el otro levanta una mano, etcétera), normalmente esto ocurre con movimientos mínimos y no nos damos cuenta, pero a veces esa sincronía es lo suficiente fuerte para percibirla si prestamos atención. Durante el siglo XX diversos neurólogos, como Oliver Sacks, han demostrado que los efectos de ciertas enfermedades como el Parkinson o el síndrome de Tourette se minimizan cuando los enfermos escuchan música e intentan seguir su ritmo.
Ritmo de las interacciones:
Cuando durante la conversación una de las personas está hablando, espera que la otra le escuche. Las interrupciones hacen que el hablante se ponga nervioso e incluso violento si son repetidas e injustificadas (en los bares de copas ya lo habréis visto). El estudio de estas situaciones se hace mediante las llamadas “entrevistas de interacción programadas“. Por ejemplo, en una entrevista de trabajo el entrevistado comenta su currículum mientras que el entrevistador le interrumpe constantemente para observar las reacciones… el nerviosismo no tarda en aparecer. Haced la prueba con un amigo.
El olfato:
El ser humano tiene un sentido del olfato poco desarrollado en comparación con el de otros animales. Sin embargo se ha demostrado que también reaccionamos sin saberlo ante los distintos olores corporales… pero no sólo ante los “olores” sino ante los “mensajeros químicos externos” que emite nuestro cuerpo de forma natural (aunque no se perciba ningún olor). Normalmente disimulamos los olores corporales mediante perfumes y caramelos… pero en algunas culturas hacer esto es signo de vergüenza. Los árabes acostumbran a inspirar profundamente al abrazar a un amigo de confianza en parte como muestra de aprecio. Además todos hemos oído hablar del efecto Axe… no he podido probarlo en mis carnes, pero lo leí en internet así que debe ser verdad.
El Tacto:
Este es uno de los sentidos más íntimos que participan en la comunicación no verbal y el lenguaje corporal. Normalmente no nos tocamos cuando acabamos de conocer a alguien, pero sí lo hacemos para familiarizarnos con el cuerpo de nuestra pareja… durante el sexo, el contacto físico forma parte del mensaje que compartimos íntimamente con la persona (o las personas, los que tienen más suerte) con quien compartimos cama. El tacto es el primer sentido que desarrollamos… ya en el útero materno, cuando aún no tenemos oídos, olfato o vista, reaccionamos si algo nos toca… del mismo modo que cuando nacemos descubrimos el mundo a través del contacto con el exterior, intentamos tocarlo todo para determinar su forma, su dureza, su tacto.
Antes de nacer:
Otra de las vías de estudio más interesantes son las que se preocupan de la interacción del feto con lo que le rodea. Antes de nacer podemos oír los ruidos del interior del cuerpo de nuestras madres, su latido del corazón, sus ruidos intestinales, su voz… y también los sonidos del mundo exterior como el tráfico, la música o la voz de otras personas. Todo eso, para el feto, es comunicación no verbal, puesto que aún no entiende nada de lo que le decimos, sólo capta los ritmos, la suavidad o brusquedad de los movimientos, el calor, etcétera… es un torrente de información tan asombroso que determina su forma de entender y descubrir el mundo que le rodea y que se verá reflejada en sus primeros años de vida.
La niñez:
El lenguaje corporal en las edades más tempranas de nuestra vida parece ser esencial en nuestro desarrollo posterior. Las similitudes entre el comportamiento de los niños en el jardín de infancia con la de los monos son asombrosas, parecen completamente iguales salvo por la ausencia de jerarquías (que aparecen más adelante). Los monos, como los niños, juegan entre si, realizan gestos similares y simulan luchas y peleas… estos actos son más importantes de lo que pensamos puesto que los individuos que son privados de este tipo de interacciones se convierten en sujetos solitarios, reservados e incluso antisociales. Durante la niñez casi todos los estímulos son no verbales puesto que nuestra capacidad para hablar y entender en profundidad lo que nos dicen aún no está desarrollada.
Indicativos del Carácter:
Para conocer realmente a una persona podemos hacer dos cosas: hablar con ella durante meses/años o visitar su casa (no sé dónde leí esto). La intimidad de una persona nos puede decir de ella mucho más de lo que jamás percibiríamos en una conversación. El orden, la decoración e incluso la posición de los objetos ofrece información sobre la disciplina, voluntad y carácter de cada persona. También podemos observar sus movimientos. Normalmente los movimientos rápidos indican decisión y suelen resultar más atractivos salvo que sean demasiado exagerados… mientras que los movimientos lentos indican lo contrario, indecisión, duda y resultan menos atractivos. Por supuesto depende del contexto, pero es algo que se nota cuando vemos a alguien que camina o pasea, en el movimiento de las manos, etc. Hay que tener en cuenta dos factores fundamentales: La velocidad del movimiento y la fuerza o firmeza con que se realiza.
El Orden social:
El comportamiento de las masas es habitualmente establecido de una forma no verbal. Las diferentes clases sociales adquieren comportamientos diferentes e incluso aspectos diferentes… en el pasado ocurría en todas partes y aún hay culturas en las que la ropa es un indicativo de tu estatus social. Aún mantenemos ciertas pautas y podemos identificar diferentes “tribus urbanas” que se comunican entre sí a través de su aspecto o de sus gustos musicales y que acuden a sitios afines. Todo ello, en conjunto, establece grupos sociales de comportamientos similares que pueden actuar o reaccionar como un mismo individuo cuando son aislados u oprimidos.
Esto ha sido todo por hoy. Vuelvo a pedir perdón por el rollo, pero me parece un tema tan interesante que me gustaría tenerlo bien recogido en el blog aunque sea de una manera tan “amateur”. En la próxima entrega os ahorraré el trabajo de pensar cómo empezar a analizar a una persona, qué tener en cuenta, etcétera… bueno, eso si soy capaz de plantearlo de forma clara y concisa.
ACTUALIZACIÓN:
Carola nos ha regalado un enlace en el que podemos observar los músculos faciales ARTANATOMIA y las expresiones que realizan. Gracias!!

