Parece lógico pensar que sí, pero hay casos en los que la tendencia se invierte…
En la Irlanda del Siglo XIX, Robert Giffen, estadístico y economista inglés, observó que al producirse una subida en el precio de las patatas, la población aumentó su consumo. A partir de entonces, a los casos como este, se les conoce como Paradojas de Giffen.
Nadie sabía porqué ocurrían este tipo de cosas hasta que llegó el economista ruso Eugen Slutsky con su genial ecuación de Slutsky que dejaba claro que los precios de los bienes tienen dos efectos sobre la demanda (demanda marshalliana, para más exactitud):
1- Efecto sustitución: representado por el término Dph(p,u) que “mide” el “grado de sustitución” entre dos bienes.
2- Efecto Renta: que indica el efecto de los precios sobre el poder adquisitivo del consumidor.
Sin entrar en muchos detalles, lo que ocurre cuando se da una Paradoja de Giffen es que el “bien” en cuestión cumple tres condiciones:
1- Se trata de un bien inferior.
2- Hay escasez de bienes sustitutivos
3- Dicho “bien” representa una parte importante del presupuesto del consumidor.
Cuando un bien o producto cumple estas tres condiciones se le llama “Bien de Giffen” y si, además, el efecto renta es mayor que el efecto sustitución (en valor absoluto), entonces la Paradoja es automática.
Para que quede claro, las patatas del ejemplo son un Bien de Giffen:
Un “Bien de Giffen” es un producto que posee una curva de demanda con pendiente positiva. Esto significa que, a medida que el precio del bien aumenta, los consumidores desearán adquirir una mayor cantidad de dicho bien, y cuando el precio de dichos bienes comience a descender, querrán adquirir una cantidad cada vez menor del mismo.
Lo que ocurrió exactamente con las patatas fue que eran un bien inferior ya que, cuanto más dinero ganaba alguien, prefería comprar otros productos como pan, carne, etc. Las patatas absorbían gran parte de los ingresos de la población irlandesa, de modo que al aumentar el precio y puesto que no eran un bien sustituible, la población se vio obligada a reducir el consumo de otros productos para poder comprar más patatas.
¿Qué tiene esto que ver con la vivienda? Que cuanto más sube su precio, más queremos comprarla… Una paradoja de Giffen.
Puede ser (muy) discutible que la vivienda sea un Bien Inferior, puesto que muchos “ricos” siguen comprando viviendas como inversión… por lo que quizá no se trate de un Bien de Giffen ad hoc.
También es discutible si es o no sustituible, puesto que hay alternativas a la compra… el alquiler, por ejemplo. Aunque lo que sí está claro es que representa una parte importante de nuestros presupuestos. Lo mío no es la economía… yo me he topado con ésto estudiando matemáticas, de modo que la mayoría de los conceptos son nuevos para mi (y no he profundizado demasiado en ellos), quizá algún visitante erudito quiera darnos su opinión… o echarme la bronca por cualquier error.
Si en la Irlanda del Siglo XIX el precio de las patatas hubiese seguido aumentando y asumiendo que no fuesen sustituibles por otros alimentos, la gente habría seguido comprándolas por pura necesidad… Los dueños de los huertos serían tan ricos que podrían comprar otros terrenos para plantar más patatas y seguir ganando dinero… incluso habría gente que compraría patatas “de más” para revenderlas en momentos de escasez a precios más altos a pesar de la pérdida de calidad… Señoras y señores, Bienvenidos a la Burbuja del Tubérculo.
¿Qué aprendemos de todo esto? Que el único requisito para mantener la burbuja es procurar que los precios de las alternativas sigan por encima o a un nivel similar, de manera que siga siendo más interesante comprar dicho bien en lugar de cualquier otra alternativa. En el caso de las patatas, habría bastado con mantenerlas por debajo del precio de la carne, por ejemplo. Ya que si el precio se pone por encima, el consumidor sustituiría las patatas por carne y, por lo tanto, el precio de las patatas caería en picado hasta precios más competitivos.
Con la vivienda no hay bienes sustitutivos. Todos necesitamos techo, de modo que la única alternativa es el tipo de “compra”, ya sea permanente (compra habitual), temporal (alquiler) o mixta (¿aún no sabes lo que es el Leasing?). ¿Pero qué ocurre con los precios de las alternativas a la compra permanente? Que se mantienen por encima o a niveles muy similares, de manera que sigue siendo “mejor” comprar que alquilar (aunque sólo sea un poco, juas juas).
Así que, desde mi punto de vista, expuesto aquí a lo largo de todo el post, no se está haciendo nada para reventar la burbuja inmobiliaria, no interesa.
No necesitamos más pisos de protección oficial, tarde o temprano no habrá sitio donde hacerlos pero seguirá habiendo viviendas vacías en todas partes.
No necesitamos mejores hipotecas (a 50 años), ni siquiera necesitamos que el precio de la compra permanente de la vivienda baje… eso sólo haría que otros pudieran comprarse una tercera, cuarta o n-ésima casa para venderla más adelante.
Lo único necesario para reventar la burbuja es mantener los precios de las alternativas lo suficientemente bajos como para que sea mejor comer carne que patatas.
Posted by mimetist as cultura, matemáticas, sUciedad at 4:31 PM CET
21 incautos »



