Mi indicador de primavera estaba tan firme y peripuesto como el banderín de un buzón americano. Quizá eran ya más de las 11 y seguía tumbado en la cama, muerto de frío, perturbado por el olor a café y a libros que inundaban la estancia.
De la noche, había aprovechado incluso el último minuto de madrugada, cuando hasta los gatos callan y no hay ni un murciélago en el aire… me quedé dormido sabiéndote dormida, quizá acurrucada o estirándote a tus anchas con noctámbula indiferencia, pensando – seguro – en el frío y en la niebla u otras cosas aún más típicas de Becquer.
Relato “inempezado”, by myself.
No sé si es sólo cosa mía, pero parece que tienen algo, me gusta como suenan esas frases (menos lo de Becquer)
Ya es Otoño en el Corte Inglés!!, así que Ya es Primavera!!

