Cuando hice la comunión me regalaron un piano de apenas 2 octavas, uno de aquellos Casio para críos de los 80 y 90 con un sonido penoso y unas teclas que se llenaban de mierda con sólo mirarlas… en aquél entonces vivía en Madrid por cuestiones de trabajo ajeno y mi único pasatiempo era tocar, siempre de oído, cualquier canción que me sonara… eran otros tiempos, no tenía ni PC ni videoconsola y aún era pronto para salir de juerga con los amigos.
Aprendí a tocar unas cuantas melodías sólo con la mano derecha -dónde diablos iba a poner la izquierda con sólo 2 octavas!!-… en sólo unos meses el teclado se me estaba quedando pequeño y mis padres, que siempre han estado muy atentos a mi educación, me compraron otro un pelín más grande cuatro años después… 3 octavas.
La diferencia era enorme, me cabían las dos manos y traía canciones nuevas en la memoria… empecé a usar levemente la mano izquierda y a comprar unos fascículos en el kiosco con lecciones para piano, algo así como “Tocar el piano es fácil si sabes cómo“… una mierda.
Aquél teclado no dejaba de ser un juguete pero me duró hasta los 16… y desde entonces no he tenido ningún otro. Ni siquiera he podido tocar otro en ningún sitio, pero siempre he tenido ganas de hacerlo… por eso, después de mucho ahorrar, me he comprado uno:
Se trata de un Casio CTK-800 plateado de 5 octavas… 61 teclas sensibles al tacto, un montón de sonidos que no pienso usar porque sólo me gusta el del piano y conexión USB que aún no he tenido el gusto de probar.
Ayer me pasé el día intentando tocar, han sido 8 años sin practicar y se notan, además no tengo ni idea de “descifrar” partituras… así que fue un poco desastroso. Esta mañana, en cambio, he conseguido tocar el principio de la “Moonlight Sonata“, nada del otro mundo, ha sido fácil…
No es que ésto le vaya a importar a alguien, sólo es la excusa para recomendar que hagáis algo parecido con algo que os guste, la recompensa es incomparable.


