Reinstalé desde cero mi Ubuntu hace unos días para solucionar un problema causado por incluir repositorios de “programas en pruebas”… así que tuve que lidiar de nuevo con la reconfiguración de ciertos aspectos del sistema que voy a describir paso a paso a lo largo de una serie de posts (son demasiadas cosas para uno).
Como es lógico empezaré por la fase de instalación.
Lo más interesante de ésta fase es la gestión de particiones… puede realizarse de forma automática o bien manualmente, según nos convenga.
Pregunta: ¿Qué es una partición?
Respuesta: Una partición es un “trozo de disco duro” que, para el sistema, será lo mismo que un disco duro entero.
La principal utilidad de las particiones es “separar cosas“, es decir, hago dos particiones, en una meto películas o música y en otra todo lo demás. De ese modo tengo cierto tipo de datos aislados del resto… seguro que la mayoría habéis usado particiones (en Windows también se puede) para crear un “almacén” donde meter cosas.
Lo que muchos no saben es que las particiones se pueden formatear (borrar) de manera independiente. Formatear una partición no formatea el disco duro… y esa es la propiedad que vamos a utilizar para instalar Ubuntu.
Crearemos tres particiones en el disco donde queremos instalar Ubuntu, en una de ellas instalaremos el sistema operativo, en otra la memoria de intercambio y en otra cargaremos la carpeta /home, que es donde se guardarán todos los datos de los usuarios (preferencias, archivos, configuraciónes, etc…). Así podremos borrar el sistema sin miedo a perder ningún dato.
Lo primero que nos encontramos al meter el disco de Ubuntu y reiniciar es ésto.
Elegimos la primera opción y nos cargará en la RAM una versión Live de Ubuntu.
En el escritorio vemos el icono “Instalar“, hacemos doble click sobre él y comienza la instalación.
Después de introducir ciertos datos como idioma, tipo de teclado y horario, llegamos a la fase de “Preparar el espacio del Disco“.
En esta pantalla hay tres opciones. Dos de guiado y una manual… la mayoría de la gente usa una de las dos primeras, pero lo mejor es usar la última para aprovechar ciertas ventajas. Elegimos “Manual” y seguimos.
Aparecerán listados los discos duros que tenemos conectados y las particiones que los componen. En mi caso podéis ver que tengo dos discos duros: /dev/sda y /dev/sdb. El primero con 3 particiones y el siguiente con 2.
Ya podemos empezar a crear las particiones en el disco que nos interesa usar para instalar el sistema. En mi caso he elegido el primero y en él haremos 3 particiones, la del sistema, la de intercambio y la de los datos de usuario.
Primera Partición: El Sistema Operativo.
Tipo: ext3.
Tamaño: el mínimo son 2 Gb, pero lo recomendable es al menos 5 Gb.
Punto de montaje: /
Sí, eso que se ve en el “punto de montaje” (mount point) es una barra “/”, esa es la forma en la que se le indica al instalador que en esta partición debe instalar el directorio raíz de linux con todos los archivos que lo hacen funcionar.
Segunda Partición: La memoria de Intercambio.
Tipo: swap.
Tamaño: el mínimo son 256 Mb, pero se suele recomendar que sea “la mitad de la RAM para PCs con más de 1 Gb de RAM y el doble para PCs con menos de 512 Mb de RAM”.
Como veis, esta partición no tiene punto de montaje. Por cierto, yo le tengo asignado un tamaño igual al de la RAM: 1 Gb, pero para más información: Tamaño del espacio de intercambio.
Tercera Partición: Datos del usuario.
Tipo: ext3.
Tamaño: Lo que quede de disco.
Punto de Montaje: /home
El punto de montaje (mount point) de los datos debe ser /home que es donde se guardarán los datos de TODOS los usuarios que se creen en el sistema.
Marcamos la opción “Format?” de la Primera y Tercera particiones y después pulsamos “Adelante“. Nos pedirá una serie de datos de usuario (los mismos que en una instalación normal), los rellenamos y en pocos pasos Ubuntu empezará a instalarse.
No notaréis ninguna diferencia entre una Ubuntu instalada de ésta forma y otra instalada con el modo Guiado… las ventajas aparecerán cuando surja algún problema con el sistema. Supongamos que tu sistema queda inutilizado después de haber instalado algo desde unos repositorios poco fiables, o simplemente has editado/borrado archivos del sistema para intentar hacer algo y en realidad te lo has cargado… ¿qué hacer?
El primer paso es reiniciar, ver si puedes entrar en el modo consola (o usar el LiveCD), reeditar los archivos que hayas tocado para revertir los cambios (siempre hay que guardar copias de seguridad)… o bien desinstalar lo que te esté dando problemas. Para ésto hay que saber cómo moverse con la consola, no es difícil, pero los novatos aquí sólo damos palos de ciego… vale la pena intentarlo porque se aprende muchísimo, pero alguna vez llegará el momento en que la única solución que se te ocurra sea reinstalar.
Reinstalaremos, sí, pero gracias a las particiones que hicimos NO PERDEREMOS NINGÚN DATO. Los pasos a seguir son los mismos que para instalar la primera vez:
1. En la fase de “Preparar el espacio del disco” marcamos “Manual“.2. Preparamos la reinstalación del sistema:
Aparecerán nuestras particiones, marcamos la que contiene el sistema (la primera) y la editamos para decirle que su punto de montaje debe ser el directorio raíz: “/” (sí, es una barra… y hay que ponerla sin comillas). Le marcamos la opción de “Format“.3. Preparamos los datos de usuario:
Sólo necesitaremos editar ésta partición para decirle el punto de montaje: “/home” (sin comillas). No marcamos la opción “Format”.5. Comprueba todos los pasos para que no haya sorpresas y edita, si es necesario, las particiones de otros discos que puedas tener conectados.
Pulsamos “Adelante” y, ale, a reinstalar.
Nunca más perderás datos tan importantes como los temporales del aMule, los marcadores de Firefox y un largo etcétera.





