Precisamente hoy, Tyorl comenta los detalles de su peso y su interés por perder lo que le sobra mediante una dieta. Paralelamente, en Lifehack me encuentro con una lista llamada 15 tips to restart the exercise habit (and how to keep it). ¿Serendipias?
De acuerdo, admítelo. Hace meses que no entras en un gimnasio. Pero sabes que necesitas moverte porque no te gustas, crees que tu cuerpo es demasiado gordo o demasiado flaco… así que te estarás preguntando: ¿Cómo empiezo a hacer ejercicio?
Una vez que te habitúas a hacer ejercicio, se convierte en una tarea automática. Sólo tienes que ir al gimnasio, sólo tienes que ponerte el chandal y las zapatillas, sólo tienes que salir a la calle… no hay ningún esfuerzo en ello. Pero después de un mes, o dos o incluso un año sin haber hecho ejercicio, puede ser realmente difícil volver a empezar. Aquí hay unos cuantos consejos para conseguirlo sin volver a dejarlo al poco tiempo.
No Dejes de Hacerlo:
La forma más fácil de mantener la costumbre de hacer algo es, simplemente, no parar. Evita las largas temporadas sin ejercicio o volver a habituarte te costará muchísimo más. Quizá este consejo llegue tarde para algunos, pero si ya tienes el hábito del ejercicio, no lo dejes a la primera dificultad.
Recompensa el esfuerzo:
Woody Allen dijo una vez: “La mitad del éxito en la vida consiste en intentarlo”. Y yo diría que el 90% de tomar un hábito consiste sólo en el esfuerzo de ponerse a ello. Ya te preocuparas de tu peso, la cantidad de vueltas que corres o la cantidad de flexiones más tarde.
Marca unos propósitos durante 30 días:
Haz el propósito de ir hacer ejercicio cada día, aunque sólo sea durante 20 minutos, durante un mes. Ésto consolidará tu hábito. Hacer un propósito también te aporta cierta presión durante las primeras semanas para ser capaz de ponerte a hacerlo.
Diviértete:
Si no te lo pasas bien mientras haces ejercicio, va a ser mucho más difícil mantener el hábito. Hay cientos de formas de mover tu cuerpo y ejercitarlo, así que no lo dejes sólo porque hayas decidido que levantar pesos libres o hacer sentadillas no es lo tuyo. Muchos gimnasios ofrecen una gran variedad de programas ajustables a tus gustos.
Hazlo durante tu tiempo libre:
No pongas tu lugar ni tiempo de ejercicio donde pueda ser interrumpido por algo más importante. Justo después del trabajo o a primera hora de la mañana suele ser el mejor momento para ponerse a hacerlo. La hora de comer o en los descansos son momentos en los que será demasiado fácil dejarlo en cuanto el trabajo comience a amontonarse.
Consigue un compañero:
Pide a un amigo que también haga ejercicio contigo. Añadir un aspecto social al ejercicio puede aumentar considerablemente tus propósitos para hacerlo.
Marca los días en tu calendario:
Conozco a una persona que siempre marca con una “X” roja los días que va al gimnasio. Lo bueno de ésto es que rápidamente puedes ver cuánto tiempo hace que vas al gimnasio y cuántos días has ido. Mantener una cierta cantidad media de “X” en tu calendario es una buena manera de motivarte a ti mismo.
Disfrutar antes que esforzarse:
Después de terminar tus ejercicios, pregúntate qué partes te han gustado y cuáles no. Como norma general, las partes que te gustan de tu rutina de ejercicio serán las que hagas y las que no te gustan terminarán por ser evitadas. Concentrándote en cómo puedes hacer tus rutinas de ejercicio más amenas, puedes estar seguro de que seguirás yendo al gimnasio.
Conviértelo en un ritual:
Tu hora de ejercicio debe de estar perfectamente integrada y calculada para convertirse en algo rutinario. Ésto significa que, cuando llega el momento, debes estar preparado y ponerte a hacer ejercicio casi automáticamente. Si tus horarios de ejercicio son completamente aleatorios, se hará muchímo más difícil tomar un hábito que si aprovechas la “automatización” de un ritual rutinario.
Libera el Stress:
¿Qué haces cuando estás estresado? Seguro que lo que no haces es ponerte a correr. Pero el ejercicio es una de las mejores formas de liberar stress, ya que se liberan endorfinas que mejoran tu estado de ánimo. La próxima vez que estés estresado o cansado, intenta hacer algún deporte o ejercicio que te guste. Cuando liberar stress está ligado al ejercicio, es mucho más fácil recuperar el hábito, incluso después de haberlo dejado durante algún tiempo.
Mide tu estado de forma:
Tu peso no siempre es el mejor número del que hacer un seguimiento. Tu masa muscular puede aumentar mientras tus niveles de grasa disminuyen, por lo que tu peso no cambia a pesar de que tu cuerpo sí está cambiando. Notar cómo tu cuerpo mejora es una de las mejores formas de seguir motivado. Simplemente anotar el número de flexiones, sentadillas o la velocidad a la que corres puede ayudarte a ver cómo tu cuerpo se hace más fuerte y más rápido.
Primero el hábito, luego el equipamiento:
Tener un equipamiento nuevo, reluciente y caro no consigue habituarte al ejercicio. Al pesar de ésto, mucha gente cree que por comprar un montón de máquinas caras van a conseguir ponerse a hacer ejercicio. Pero eso no funciona así. Empieza por conseguir un buen hábito de ejercicio, después, y sólo después, podrás preocuparte de tener tu gimnasio personal.
Aisla tu debilidad:
Si perder el tren del ejercicio es algo común para ti, busca la causa. ¿No te gusta hacer ejercicio? ¿Te falta tiempo? ¿Es por cómo te sientes en el gimnasio? ¿Es por falta de conocimientos o de aptitud? En cuanto sepas cuál es tu verdadera debilidad, podrás hacer algo para mejorar tu situación.
Empieza por abajo:
Intentar correr una maratón de 50 kilómetros en tu primer día de ejercicio no es una buena manera de coger el hábito. Trabaja exigiéndote un poco por debajo de tu capacidad durante las primeras semanas y ve aumentando poco a poco. De otro modo sólo conseguirás acabar muerto de cansancio después de un ejercicio demasiado duro. (Que más tarde te servirá de excusa para no volver a mover un dedo).
Hazlo por ti mismo, no para impresionar a los demás:
Ir al gimnasio con la única intención de tener un cuerpo perfecto es como crear una empresa con la única intención de hacerse rico. El esfuerzo no justifica los resultados. Pero si vas al gimnasio para mejorar, tener más energía y pasar un buen rato, entonces seguirás yendo incluso si los resultados van llegando lentamente.
Personalmente, leerlo me ha resultado realmente motivador. Lo dejé durante el verano, lo retomé durante un mes y pico y lo volví a dejar… espero que siguiendo estos consejos pueda volver a recuperar la costumbre, ¿quién lo intenta conmigo? ![]()

