AVISO: El relato es una mierda, así que sorry.
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Dentro del bar olía a mierda. Cada rato salía de los aseos el vapor templado y asqueroso que emanaban los charcos de orina en el suelo. Beber se convertía entonces en necesario, en el deseo ineludible de camuflar el sabor del aire con el mal gusto de la cerveza. Aquella era una buena razón para emborracharse, la única buena razón que podría encontrar a base de escarbar en mi vida.
Pedí otra botella pero no me quedaba dinero. El tipo del bar lo sabía. Vacié mis bolsillos sobre la barra con la esperanza de encontrar algún billete o alguna moneda, pero sólo había basura.
Salgo del antro. Debería ir a casa, si tuviera una. Quizá lo mejor sería buscar un portal y algunos cartones. O sentarme en una calle céntrica y pedir limosna para poder seguir bebiendo. Debería morirme. O buscar un trabajo.
Al cabo de unas horas ya tengo dinero más que suficiente para varias noches. Debo dar mucha lástima. Huelo a alcohol y seguramente me he meado encima, me han pedido varias veces que me alejara de la puerta del centro comercial. Ahora ya no tendré que volver hasta dentro de un par de días, o quizá mañana. Nunca se sabe cuánto va a durar el dinero.
Vuelvo al bar. Me siento en el taburete de siempre y pido una cerveza pagando por adelantado. Sé que si no pago antes, no me la dará. El barman ríe y comenta que traigo dinero otra vez. Es un gilipollas, pero tiene el local más barato que conozco aunque sea una mierda y la cerveza sea una mierda y todo huela a mierda.
No tarda en sentarse a mi lado una muchacha. Es una puta. Seguramente el barman le ha hecho una señal para que intente sacarme alguna copa. Giro mi cabeza y la miro. Es bastante guapa y tiene marcas en la cara y en los brazos, su chulo le ha pegado, o quizá algún cliente, o el barman. Saco todo el dinero que llevo encima y lo pongo sobre la barra. Ella lo mete todo en el bolso y me agarra del brazo tirando de mí hacia los aseos.
Entramos en una de las cabinas, donde alguien ha olvidado tirar de la cadena. En realidad no importa, no creo que el resto estén mejor cuidadas, ni que ésta sea la primera vez que esta puta entra hoy en estos aseos.. El suelo está cubierto de meado y pisadas; y las paredes de pintadas y números de teléfono de maricones que te pagan un dolar por chupártela.
Me bajo los pantalones e intento metérsela por el culo, pero no me deja. Por el dinero que le he dado no debería ni dejar que la tocara, debe estar desesperada por conseguir pasta, quizá por eso le han pegado… en otro caso no entendería porqué se deja follar por alguien como yo. También tiene moratones en el culo y en lo que puedo ver de la espalda. Me pregunto cuántas veces la habrán violado, cuántas veces y cuántos tíos, y cuántos tíos a la vez. No puedo evitar correrme dentro de ella, la agarro fuerte por el vientre manteniéndome dentro mientras hace ademán de separarse hasta que todo el placer ha desaparecido y sólo somos dos cuerpos sucios en un cagadero.
La observo mientras se viste justo delante de mí, subiéndose las bragas empapadas por la orina y colocándose la falda. Yo sigo allí sentado sin moverme y ella me mira y se inclina hacia mí para besarme, sujetándome la barbilla con cariño. Aquello me la pone dura de nuevo y ella lo nota y yo noto su sonrisa burlona mientras sale del cagadero dejándome empalmado y a punto de empezar a masturbarme.
Cuando vuelvo a la barra, mi cerveza ya está caliente, pero es la última, así que no puedo desperdiciarla. Me la bebo tranquilamente pensando en la puta y en su beso y en su culo y en la paja imaginando su culo. Imagino cómo sería mi vida con ella si tuviera un trabajo, un coche familiar y una casa con jardín en una de esas urbanizaciones de los folletos publicitarios. Imagino cómo sería si hubiera follado conmigo por placer y no por dinero. Imagino su cara sin golpes y su cuerpo sin marcas; y algo me dice que quiero que esté conmigo.
Acabo mi cerveza caliente y salgo del local. Debería ir a buscarla y decirle que quiero que esté conmigo y que no tiene que ser una puta si no quiere. Pero sólo soy un borracho, un vagabundo que pide limosna para beber y seguir bebiendo… y ella sólo una puta que seguramente ya se la esté chupando a un tío mucho mejor que yo.

