Comentando “en donde Aidich” las chorradas que puede pensar un creyente cuando pocas veces ha escuchado argumentos en contra (sí, en contra) del cristianismo…
Dios no existe… y si existe, entonces no importa.
La creencia en Jesucristo está sólo justificada por el condicionamiento cultural. Siento decirte, Ronald, que, si hubieses nacido en Afganistán, creerías en Mahoma como profeta… y si hubieses nacido en La India, serías hindú y tu dios tendría varios brazos y cabeza de elefante… del mismo modo que si hubieses nacido en Egipto 2000 años antes de Jesucristo, habrías creído que tu dios tiene cabeza de perro y vive en las estrellas.
Por otro lado, debemos diferenciar entre “educación” y “adoctrinamiento”. El cristianismo estructura toda su existencia en el adoctrinamiento y no en la educación. Muy pocas personas, después de haber tenido acceso a libros y tratados históricos y filosóficos, creen en la existencia de Dios en el sentido cristiano… más bien al contrario, la “tropa” principal del cristianismo se encuentra en países con altísimos índices de analfabetismo… y es en esos lugares donde de verdad obtienen un apoyo casi incondicional, aunque en algunos países de Europa (como es el caso de España) también tienen un amplio apoyo, incluso entre las clases sociales acomodadas… en parte por culpa de las carencias educativas, muy bien organizadas para complacer a la empresa, pero muy mal enfocadas para enriquecer a la propia persona.
Luego tenemos el tema de “verán lo lindo que es Dios“… ¿cómo podemos pensar que es lindo? Si él es el creador de todo y es todopoderoso… entonces es, sin duda, un verdadero monstruo capaz de permitir las mayores atrocidades. No sólo creó al diablo y el infierno, sino que, en su eterna bondad, nos envía allí para que suframos durante toda la eternidad si hacemos algo que no le guste… Dios, si existiera, sería el ser más cínico del universo. Un verdadero impresentable que, por supuesto, no merece adoración… más bien debería estar en la cárcel.
Eso no quita que el cristianismo proponga ideas y valores que deben formar parte de la ética personal de cada uno… el problema es que dichos valores se enseñan sólo de forma teórica. En cualquier caso es muy peligroso (y en realidad da bastante pena) dejar los valores éticos y morales de nuestra sociedad en manos de un personaje de ficción… más cuando ya ha sido probado de sobra que gobiernos, instituciones religiosas y otros grupos utilizan a dichos personajes como bandera para justificar cualquier atrocidad.
En cuanto al hecho de que la religión tenga algo que ver con las decisiones tomadas por parte del gobierno… Seguramente te ofendería que tu gobierno tomase decisiones basándose en el horóscopo semanal. Sería ridículo que así lo hicieran y estaría injustificado. Eso es precisamente lo que yo siento cuando en mi país (o en cualquier otro) llega al poder alguien que confía en Dios y en su fe para tomar decisiones… poner el mundo en manos de gente como esa sólo puede traer problemas… y la situación actual en oriente medio, Estados Unidos y gran parte de América Latina son buena prueba de ello.
Y es aquí cuando uno llega a preguntarse si es respetable que “cada uno crea en lo que quiera”… es decir, ¿hasta qué punto es aceptable la libertad de religión?
A mí me parece aceptable que cada uno crea en lo que quiera… en su casa. Pero cuando esas creencias salen a la calle y se usan para crear una opinión social basada sólo en supersticiones y en tradiciones injustificadas, empiezan a tocarme la moral (nunca mejor dicho).
¿Cómo puede un ciudadano civilizado llamarse civilizado si sigue creyendo en historias ridículas e inverosímiles y usa dichas creencias para tomar decisiones que no sólo le afectan a él, sino a toda la sociedad? ¿Qué diferencia a ese ciudadano del que piensa que la mujer es un ser inferior que debe taparse?
No sé si hace falta recordar que la libertad de religión tiene limitaciones, como la libertad de ideología… que se puede respetar a los cristianos o a los musulmanes, pero no necesariamente sus ideas… del mismo modo que se puede respetar a una persona racista, sin respetar el racismo.
Me gustaría pensar que mi gobierno no es racista, ni cristiano ni musulmán… me gustaría saber que nos dirigen personas inteligentes y no una panda de interesados monaguillos… aunque, por desgracia, sigue habiendo demasiado votante adoctrinado.

