Lo malo de tener una esclava sexual es que no siempre tienes dónde usarla como es debido. Creo que la vida está diseñada como los puzzles del Resident Evil, siempre te falta algo y te las ves putas para conseguirlo, bien porque está a tomar por culo, bien porque necesitas antes algo que no tienes (y que normalmente también está a tomar por culo). La vida real es así y siempre te falta algo, la esclava, la casa, los juguetes, el dinero… algo, siempre falta algo.
Cuando uno es joven e inexperto, no tiene dónde poner a prueba lo que aprende frente a la pantalla del ordenador y eso es un gran problema… porque quisieras llevar a cabo todas esas fantasías que compartes en sesiones de cybersexo y no puedes: La frustración del adolescente, normal que nos salgan granos… ¡¡lo raro es que no nos quedemos ciegos!!
Yo descubrí un lugar maravilloso que, seguro, todos conoceis… aunque a lo mejor no del mismo modo. Son los espaciosos probadores del Corte Inglés. Mucha gente cree que son para probarse ropa y ver cómo te queda antes de comprártelo… pero no, nada de eso. Los probadores son una de las piezas clave para progresar en nuestro Resident Evil Sex.
Para mi son algo más que cuatro láminas de conglomerado fino como el papel… para mi son esos lugares en los que entras con tu esclava (quizá fuese más correcto llamarla “pareja”, pero hoy estoy perro) para que se pruebe la ropa que tú quieras (porque, al fin y al cabo, no vais a comprar nada, ¿a ella qué más le da?)… eres tú quien se pasa de 10 a 20 minutos eligiendo prendas una o dos tallas más pequeñas, las faldas más cortas, los tops más ajustados, para ir luego directos al probador a jugar a las muñecas.
Es como si te inyectaran morbo en las venas. En ese cubículo (que ya lo quisieran para sí muchos programadores) puede pasar cualquier cosa: te pueden piyar, no puedes hacer ruido, oyes incluso cómo respiran en el probador de al lado así que tú no puedes gemir… y lo mejor de todo: ¡¡HAY UN ESPEJO!!. ¡¡Para hacer algo parecido te tienes que ir al cuarto de baño de la casa de Gran Hermano y no es lo mismo!!!.
Bueno, no, lo mejor de todo no es el espejo… lo mejor de todo es que no puedes tardar mucho o te llaman la atención y tampoco puedes estar todo el rato entrando al mismo probador porque sospecharían. Y es este el principal detalle que convierte una aburrida tarde de compras en una carrera de obstáculos esquivando gente hasta llegar a los probadores de la planta de abajo. No sólo pierdes la noción del tiempo, sino también la del espacio… y más de una vez he acabado buscando probadores en ultramarinos.
Pero no, los del Corte Inglés no son tontos, no hay nada parecido a unos probadores en los ultramarinos… y es una pena porque esa planta es la única en la que tienen hielo.
Ahhh… estas son las cosas que uno echa de menos, los pequeños detalles. Recuerdo cómo bajábamos a toda prisa a la sección de discos para ver cómo iba vestida Britney Spears en la portada y volvíamos a subir a la sección Jóven a buscar lo más parecido… ahí es cuando te das cuenta de que el Corte Inglés realmente tiene de todo.
Y bueno, yo a lo mejor soy un poco soso, pero a quien le guste puede ir a la sección de caballero y vestir a su esclava de hombre, a muchas de ellas seguro que les hace gracia el juego. A mi no es que me disguste, pero ninguna me lo ha pedido… cuando empiezan a cogerle el gustillo a probarse ropa para tí, son ellas mismas las que la eligen… y eligen mejor: mucho más corto, mucho más apretado, más sexy… más de esquina y menos de prostíbulo de lujo, para que me entendais.
Pero bueno, tampoco soy tan cabrón… si a ella le gusta no seré yo quien se lo niegue.
Además, yo no soy ningún cerdo… soy un tío con clase… así que, una vez a la semana, íbamos a la sección de señora y hacíamos lo propio con vestidos de noche… luego cenábamos en un restaurante… un Vips (qué pasa, es un restaurante)… y éramos felices, y llegábamos a casa sonrientes, satisfechos, deseando que pasaran las horas para volver. A veces quedábamos directamente allí… no en el Corte Inglés sino en la planta joven. Tengo más horas de trabajo allí que muchos dependientes.
Alguno pensará que hay que estar muy mal para ir a un Corte Inglés a hacer estas cosas… y es verdad… soy un enfermo, pero me gusta y a ellas también. Soy un animal sexual y no me importa reconocerlo.
Así que ahora que sabeis esto (uno de mis muchos e inconfesables secretos) probáblemente vuestra Resident Evil Life os lleve por otros derroteros y os falte cualquier otro item… todo irá bien mientras no os ataquen las ladillas mutantes de Racooño City. Aunque tu mayor enemigo son los probadores con cortinilla. ¡¡Suerte!!