Hace tiempo pensaba que el Porno Alemán contenía las mayores desviaciones sexuales que la mente humana era capaz de concebir, pero estaba equivocado. Hay otro porno más aterrador, donde el único límite es la velocidad del emule y la única regla es “que no hay reglas”, un porno apoyado por una industria tan desarrollada que sería imposible ver “un poco de todo” en una misma sesión… hoy nos centramos en su Zoofilia: El Porno Japonés.
Como todos sabemos, el porno japonés está censurado. De hecho, esa censura es la que les ha llevado a ser cada vez más explícitos, que se vea que no hay trampa ni cartón. Todo está pensado y preparado para que la eyaculación, sobre todo masculina, sea visible, palpable, comestible y masticable. Ésto está muy bien, porque los que ya tenemos una holgada cultura pornográfica, nos cansamos de ver siempre el mismo mete-saca-cambio-de-postura-mete-saca-ahora-pon-el-culo… y nos divierte ver cómo en EEUU empiezan a copiar todo lo que hacen en Japón para no quedarse atrás. Nunca olvidarán Pearl Harbor.
Bien, entremos en harina. Cuando pensamos en Zoophilia, los primeros animales que nos vienen a la cabeza son los caballos.
Desde niños nos enseñan que son bonitos, ¡¡cómo no vamos después a estar confusos!!
Lo mismo pasa con los perros, otro animal ya clásico en el mundo zoofílico… Pluto, Goofy, Milú, Lassie, Ideafix, Scooby Doo… les teníamos tanto cariño que es normal que algunos, con el cambio hormonal, lo confundan con las ganas de follar, ¡¡qué más da que sean dibujos animados!!
Pero qué coño, si estuviéramos aquí para hablar de caballos y perros, ésto sólo sería zoofilia normal y corriente. Incluso si metemos en el mismo saco a los peces, las serpientes, los gatos y a la mayoría de animales que aparecen en cualquier película de Disney, no habríamos salido del círculo normal de la Zoofilia alemana o brasileña.
No, en Japón se follan todo eso y más, mucho más. Si está vivo, es follable… y si no, no se va a quejar!! Agárrense los nachos porque allá vamos. (Es el momento perfecto para tomar una pastilla antimareo).
Los Pulpos:
Todo un clásico en el país del sol naciente. Ya en 1820, Hokusai, un artista japonés, representó en una de sus obras: “The Dream of the Fisherman’s Wife” (El sueño de la mujer del pescador) a una mujer manteniendo relaciones sexuales con dos pulpos. Sin lugar a dudas es el precursor de algunas “ramas” del EroGuro (Ver Diccionario Japonés para Salidos) en la que inocentes lolitas vírgenes son violadas por docenas de tentáculos.
Las ventosas y esa cabeza tan juguetona dan para mucho. No vayáis a pensar que usan pulpitos… “pezqueñines no, gracias!!”. Son animalacos de unos 4 o 5 kilos mínimo. Normalmente están vivos, aunque a veces también les gusta experimentar un poco con la necrofilia.
El argumento ya lo supondréis, las lindas señoritas se dedican a chupar y lamer cada centímetro de cada tentáculo de cada pulpo como si fuesen el miembro viril del hombre más guapo del universo. Luego se los introducen por aquí o por allá, a veces un tentáculo, a veces la cabeza… depende de lo que quieran expresar con su arte… hasta que fingen un orgasmo (¡¡tiene que ser fingido!!) y/o aparece un tío salido de la nada que termina eyaculando sobre las féminas y el cefalópodo. ¿No os encantan los finales felices?
Los Peces de Colores:
No son de colores, en realidad son todos naranja, pero en España los llamamos asín. He de reconocer que los peces de colores tienen su encanto, son tan bonitos en sus peceras yendo de aquí para allá… sin embargo, a los japoneses y sobre todo a las japonesas les ponen de un cachondo que no os lo podéis ni imaginar, porque los peces de colores serán muy bonitos, sí, pero son todos unas putas!!!
La práctica más común en éstas películas consiste en tratar a tu chica como una verdadera dama. Acariciarla, besarla con deseo, desnudarla suavemente y decirle cosas bonitas al oído mientras la tumbas sobre la cama… ah, sí!! y tirarle encima 200.000 peces de colores, meterle un buen puñado por el culo, otro por el coño y otros tantos en la boca para que los vaya masticando (vivos) mientras tú te la follas sin parar, destripando peces contra el suelo y dentro de ella. Es tan hermoso el amor.
No vayáis a creer que después de masticar peces, acaban tragándoselo… eso sería un desperdicio. Primero se lo pasan de una boca a otra, se escupen encima, lo extienden por todo su cuerpo como si fuese crema y luego, ya sí, lo recogen con la lengua y se lo tragan. En el ejemplo, además, usan una licuadora y hacen zumo de peces de colores!! ñam ñam, la merienda de los campeones!!
Las Anguillas:
Más comunes de lo que piensan algunos en ésta y otras tantas pornografías. Lo bueno es que tienen forma fálica, lo malo es que son escurridizas!! ¿Os habéis fijado en cómo se mueven? ¡¡cuánta sensualidad!! ¡¡qué provocación!! No me extraña que los japoneses necesiten darles su merecido.
Yo es que cuando voy al mercado y las veo ahí, mirándome con esos ojos llenos de lascivia, la boca entreabierta y tan cubiertas de hielo… es que me las follaba!! uf, perdonadme, me estoy acalorando. Yo me contengo, claro, pero un japonés ni se lo piensa… se lanza sobre el mostrador del Caprabo y las viola allí mismo.
Cuando logran controlarse, compran media docena de anguillas, unas medias de lycra y, a veces, incluso un guante de pescadero para que no se les escurran… jijiji, cómo les gusta jugar a estas anguillitas!! La experiencia sexual que se logra cuando una chica que tiene la cabeza dentro de unas medias llenas de anguillas es follada sin compasión es absolutamente indescriptible, una catarsis multiorgásmica irrepetible que dispara todos los sentidos… ¡¡no sabéis lo que nos estamos perdiendo!!
Los Sapos:
¿Qué mujer no ha pensado alguna vez, al pasar por una charca después de una mañana lluviosa, en meterse un sapo por el culo? Algún japonés se dio cuenta de ésto y pensó: Coño, pues vamos a hacer una película porno para que todas esas mujeres que sueñan con follarse a un sapo puedan ver cumplidas sus fantasías!!
El formato no termina de funcionar. Los sapos no hacen más que croar y huír… el escenario parece más un pantano que un picadero. Ésto no parece importarles a ninguna de las chiquillas, que no paran de sobarlos, lamerlos y darles besos… ninguno se convierte en príncipe, pero aún así disfrutan de la noche de bodas. Un respeto para esos sapos… que follan más que yo.
Las Lombrices y otros Gusanos:
¿Cómo lo veis? Ya se os está poniendo dura, que lo sé yo!! Los gusanos son el animal más sexual que existe… es verlos y el deseo aparece. Regálale un ramo de rosas a una japonesa y te dará un beso… regálale una bolsa llena de lombrices y esa noche follas!!
Una vez descargué una película de éstas “por error”… bueno, el error fue descargarla. Aparecían un montón de caracteres en plan “aviso antipiratería”, no entendía una mierda, pero después de un par de escenas comprendí que aquellos símbolos significaban: “Coloquen sus asientos en posición vertical y agarren fuerte las bolsas del mareo… esperamos que hoy no hayan desayunado“.
Debe ser super-divertido meterse gusanos por todas partes, dentro y fuera de la ropa y en cada orificio corporal… culo, coño, nariz, orejas… se meten un buen puñado en la boca y empiezan a masticar, con los carrillos bien llenos, hasta que lo que notan con la lengua es una masa marrón que apenas pueden contener. A veces no pueden evitar tragarlo, otras se lo escupen de unos a otros, se lo pasan de boca en boca o lo enseñan a cámara antes de tragárselo. Todo ello mientras no paran de follar, ¡¡que ésto es una película porno!! También llegan a usar la licuadora para hacer zumito de lombriz… ¡¡y se lo beben!! No antes sin besarse, lamerlo y, en el momento final, mezclarlo con un chorrito de semen… “rico, rico… y con fundamento!!”
Los Pepinos de Mar:
Si pensáis que lo de los gusanos da asco, lo de los Pepinos de Mar no tiene nombre, mejor que no sigáis leyendo. Un pepino de mar es la cosa menos sexual que podáis imaginar… una especie de erizo o estrella de mar con forma de babosa pero más grande. Los hay verdes como una rana y marrones como un trozo de mierda… pero lo peor de ellos no es su exterior, sino su interior.
A los japoneses les encanta metérselos por todas partes, lamerlos, morderlos y estrujarlos dejando salir todas sus tripas… a veces salen lentamente, pero otras estallan desparramándose por todas partes. Algunas veces sus “intestinos” sonamarillentos, casi líquidos con partes viscosas de color verdoso, otras son como natillas de color naranja… en cualquier caso parece vómito y seguro que apesta.
Cuando estrujan un pepino de mar sobre una de las chicas, ésta enseguida empieza a extender las tripas por todo su cuerpo, mojando sus pezones y llevándose los ledos a los labios… eso cuando no han reventado al pepino de mar justo sobre su cara, porque, en ese caso, lo que hace es abrir la boca tanto como pueda, mover las babas de color naranja con la lengua y tragar poco a poco.
A veces los muerden tan fuerte que les arrancan un trozo y el interior empieza a salir por el hueco del mordisco, otras se lo meten en el coño y los aplastan para que después otra chica, mientras hace un cunnilingus, vaya tragándose las tripas. Acaban con toda la cara cubierta del interior de los pepinos, dándose besos y pasándose ese vómito amarillento de una boca a otra, tanto las tías como los tíos. El suelo siempre está lleno de restos que las chicas lamen y tragan sin parar hasta que traen más pepinos y el espectáculo continúa.
¿A nadie más le está entrando hambre?
Conclusión:
La Zoofilia Alemana, una de las más duras, es una comedia romántica al lado de la Zoofilia japonesa. Los japoneses dan una bofetada a la tradición alemana y se mean sobre ella.
Las escenas más asquerosas del porno están en las videotecas niponas, son el Gore de la Pornografía… no es que den un poco de asco, es que llegan a provocar arcadas. Algunas escenas pueden llevarte directamente a abrazar al inodoro. Si te gusta la Zoofilia Japonesa, necesitas un psiquiatra.
Hay algo que llevo meses preguntándome:
¿Las pescaderías japonesas necesitan licencia de SexShop?
Las carátulas de las películas han sido obtenidas en Genki-Genki, que viene siendo el GGG de la Zoofilia nipona.