No comento cada frase que suelta por que me tiraría toda la mañana…
Pero no sé qué es peor, que digan que es un relato que han adaptado en más de una ocasión o que digan que la película podría haberse estrenado lo mismo hoy que hace 50 años… Lo primero significa que llevan ya un tiempecito viviendo de un relato sin tener ni puñetera idea de quién es el autor original (viva el copyright, y eres un ladrón como te bajes la peli)… y lo segundo, aunque lo ponen como algo bueno, ¿tendría algo “bueno”, nuevo o interesante King Kong (1933) si la estrenaran hoy? ¿y Psicosis (1960)? ¿y Los Pájaros (1963)? Pues eso.
Además, dudo que esta película tuviera algo bueno incluso si la hubieran estrenado entonces.
AVISO: Texto largo y no gracioso.
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Han sido muchos los cambios sociales que ha soportado nuestra civilización en los últimos 500 años. Hemos visto a través de los ojos de la Historia cómo se desvanecía el Antiguo Régimen por efecto de la Revolución y cómo, poco a poco, ha surgido uno nuevo antes, durante y tras las grandes guerras.
Muchos, antes y ahora, pensamos equivocadamente que habíamos ganado parte del control sobre los gobiernos de nuestras respectivas naciones. Pensamos que los nuevos valores y las nuevas leyes servían para defender a quien necesitara defensa y derribaban las barreras entre el noble y el menos noble, aunque no todas. (Me permito decir “menos noble”, pues incluso el más innoble de ellos hombres, y en esto he de reconocer algo de fe, es noble si se le permite). Estábamos equivocados no sólo en fondo y forma; no sólo las nuevas leyes defendían y defienden intereses a menudo indefendibles, sino que establecían y establecen barreras antes desconocidas entre una nueva estirpe de nobles y los menos nobles de siempre. Ya no es más importante ante la ley, no siempre, el noble tradicional; pero el cambio no ha sido a mejor, pues ahora se favorece a quienes disponen de títulos impresos en papel moneda. Aparecen nuevos grados de nobleza, pero el concepto de “noble” se mantiene y el de “menos noble” obtiene su verdadero significado.
Hace 500 años, la lucha no era ni más ni menos fácil que ahora, pero la chispa desencadenante aparece con más frecuencia cuando los grilletes son metálicos. Hoy, los grilletes son etéreos y más ceñidos y ya no apresan los pies y las manos del individuo, sino su propia voluntad. La esclavitud actual es parte nuestra y somos nosotros mismos quienes nos entregamos a ella en cualquiera de sus numerosas formas: trabajo, religión, televisión, etcétera. ¿Puede llegar a colmarse el vaso en estas condiciones? ¿Puede llegar a saltar la chispa necesaria para el cambio? Aún no lo hemos descubierto.
Somos el producto, palabra más que apropiada, de un pasado cubierto de pactos entre caballeros, acuerdos que pasaban de oreja a oreja, mientras se entretejían, previas a la firma, las leyes y Constituciones que hoy nos mantienen presos a merced de lo que desean los mismos de antes y los nuevos de ahora. Así hemos llegado a esta democracia con minúscula, que es sólo una mofa, una caricatura de la verdadera Democracia. Nos creemos más libres por marcar una o dos casillas cada lustro, somos la base del Estado, pero es un hecho inapelable que las decisiones tomadas por la clase política no vienen de abajo, sino de arriba.
Hemos perdido toda identidad, somos ciudadanos. Hemos perdido el derecho a elegir, salvo lo que nos ponen delante, y estamos obligados a elegir lo que nos hayan impuesto. Ahora somos poco más que una masa homogénea de tarados a los que ni siquiera escuchan, por que no hace falta, por que estamos bien amaestrados y seremos buenos. Saben, como lo sé yo, que ya pasaron los tiempos de salir a la calle a protestar por lo que nos pertenece. Somos tan libres como nos dejan ser y, por desgracia, con eso se contentan muchos, tantos que la opinión de los otros no cuenta. Son mayoría los que se sienten cómodos en la mediocre sociedad y peor política que tenemos. Son mayoría quienes están ahora mismo tirados en su sofá viendo la tele. ¿Para qué iban a querer que se equipararan sus sueldos con los del resto de Europa? ¿Para qué iban a querer que sus hijos tengan acceso a una Educación de calidad que no baje su nivel de exigencias cada año? ¿Para qué iban a querer que lo que antes era gratis, ahora lo siga siendo? Les basta con mirar el pequeño teatro de títeres, la película del mundo, que es tan irreal como irresponsables son ellos de sus vidas. ¿Quién se extraña de que la clase política lo aproveche? “Ciudadanos, dadnos el país y disfrutad del viaje”.
Por supuesto, si quien vota es así de irresponsable, quien es votado no es mejor. Demasiados de nuestros gobernantes “entraron en política para hacerse ricos” y, por desgracia, lo consiguen. Así se está forjando la historia contemporánea de nuestro país y de tantísimos otros. Los que nos hemos parado a mirar atrás hemos perdido la fe en el gobierno, en los votantes y en el Estado. ¿Quién tiene voz para pedir el cambio? La mayoría. Su voz es la única que se escucha, pero es la de una mayoría imbécil que se mantiene imbécil desde los medios de comunicación y desde las escuelas. Así somos la mayoría. No estamos más informados que hace 500 años, pero estamos saturados de información; Sabemos leer y escribir, pero no hacemos ni lo uno ni lo otro.
Falta educación en el mundo, pero sobra adoctrinamiento. Hemos colmado la escuela de valores morales y sentimientos patrióticos para vaciarla de ética y de conocimientos objetivos. Lo han hecho nuestros gobiernos en nuestro nombre, con nuestro apoyo y una desvergonzada falta de crítica activa por parte del pueblo, precisamente quien más depende de la educación para mantener la esperanza. La cultura en las escuelas se nos está escapando entre los dedos, cada año que pasa se recortan más y más los contenidos que se cubren en cada curso y, más aún, se disminuyen los conocimientos necesarios para aprobar exámenes. Quizá tengamos más graduados en primaria que hace 10 años, buenas cifras para el periódico, pero los que tenemos saben mucho menos que los graduados de hace 20. Sólo los que tengan dinero, los que sean bastante nuevos nobles, podrán educar a sus hijos a un nivel aceptable. Pues los padres que no podamos pagar un colegio privado o tengamos un trabajo que nos impida enseñar a nosotros mismos, tendremos que tener a nuestros hijos atrapados en una educación cada vez más vacua y más precaria. Es el futuro que nos está tocando vivir, mientras los colegios se convierten en poco más que guarderías.
El ciudadano en este asunto no tiene ni voz ni voto, no puede proponer soluciones por que el problema no es algo que quiera solucionarse. Si hay que hacer una reforma, el gobierno la hace, le pone un parche de goma a la rueda de madera de la educación y todos contentos, menos la oposición, ellos sí que hubieran hecho lo necesario con su otro parche de goma, no como el gobierno. El resultado es una educación que se rompe más con cada bache, donde el profesor es un mindundi y algunos niños no saben ni quién es el autor de Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, existen sistemas educativos que funcionan, como el finés, el sueco, el noruego o el alemán, ¿cuánto más va a pasar antes de que exijamos que se adopten esos sistemas en otros países? Desde luego no son perfectos, pero el nuestro es inaceptable.
De este modo, mientras la mayoría se mantenga imbécil, seguiremos enredados en los tejemanejes de quienes se representan sólo a si mismos. De este modo, seguiremos sin tener opción ni oportunidad de resolver los problemas que nos afectan hasta que sea demasiado tarde, si no lo es ya. Clima, Educación, Energía, Hambre, Libertad, Pobreza y Superpoblación, esos son los problemas del mundo, los que van a decidir nuestro destino, no como sociedad, sino como especie, durante los próximos 100 años. Y ninguno de ellos va a ser resuelto mientras sigan mandando los que viven entre coches de lujo y trajes a medida, a esos para los que el mundo es perfecto como está. No moverán un dedo mientras no vean peligrar su puesto privilegiado o puedan engordar, con el cambio, su cartera de valores.
Yo, como individuo, soy consciente de que no puedo cambiar la situación. No puedo hacer que se escuchen mis ideas, ni puedo hacer que se escuchen las tuyas, pero todos tenemos que escuchar hasta las más ridículas propuestas de nuestros gobernantes. Lo único que puedo hacer es expresar mi opinión, hasta que cambien las leyes, que cambiarán, y dejarla fluir en este último bastión de libertad que es Internet.
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Si se aprueba una ley que permita cobrar por cualquier uso, incluso no comercial, de contenidos culturales… habremos abierto la puerta para que dentro de 50 años sólo algunos privilegiados tengan acceso a la educación y la cultura.
España no podría mantener ni una sola Universidad Pública si tuviera que pagar derechos de autor por cada descubrimiento científico que se haya conseguido SÓLO en los últimos 50 años. Que, aunque algunos no lo sepan, sin Ciencia no hay Tecnología. Y la ciencia no se desarrolla sola… hay personas, autores, que investigan y publican sus resultados para que otros puedan utilizarlos libremente. ¿Qué sería de los GPS si el uso de la Geometría esférica estuviera restringido por derechos de autor? ¿Qué sería de la radio, televisión, teléfonos móviles, ordenadores o Internet si los descendientes de Maxwell tuvieran los derechos de autor del Electromagnetismo?
No estamos hablando sólo de música y películas, ni de libros de ficción y romance adolescente… estamos hablando de todo lo que conoce el ser humano.
Me parece muy bien que alguien quiera perder el tiempo escuchando el último disco de Alejandro Sanz, pero no olvidemos que la misma ley que defiende los derechos de autor de ese disco también defiende los derechos de autor de los artículos de Einstein, los cuadros de Dalí, los libros de Newton, las obras de Mozart, las películas de Chaplin… (Para ejemplo un botón: Picasso).
Hay cosas que son de todos y deben seguir siendo de todos. El que tenga algún problema con eso y quiera dedicarse al cine, la literatura o a la música; Que hubiera estudiado.
Carpe Diem no es vivir cada día como si fuese el último, sino vivir cada día como si fuese el primero.
Nunca resultará más fácil aparcar el interrogatorio nocturno del porqué de cada cosa: ¿porqué cometí aquél error? ¿porqué no hice lo que había que hacer? ¿porqué no lo hizo ella?; que intentar quemar cada segundo que pasa en otra fiesta u otra gota de alcohol. Lo que sea para evitar el nudo en la garganta y la imagen de su cara o su voz, cada vez más y más extraña.
Por eso llega un momento en que sólo queda una pregunta: ¿Cambiarías algo de haber sabido que Recordar es el precio a pagar por haber vivido lo inolvidable?
Descubrirás que la respuesta no te hace sentir mejor.
Y no importa lo que digan, el tiempo sólo lo hará soportable… habrá más de una noche de tequila y soledad o alcohol y amistad exacerbada, pero nada de lo que hagas llenará el vacío. Ni siquiera ella… algo que sólo entendemos los que tropezamos dos veces en la misma piedra. Al final tendrás que aceptar quién eres ahora y seguir adelante como si no existiera el pasado… para ello es necesaria una sola cosa.
Me costó bastante tiempo entender que, aunque hacía mucho que ella me había dejado, también hacía falta que la dejara yo.
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Dedicado a todos aquellos que nos hemos buscado en el fondo de un vaso hasta aprender que “ni todo el alcohol del mundo, ni todas las horas”.
El detective abandonó la habitación seguido por los forenses que acompañaban a la víctima. La escena del crimen estaba limpia y el caso resuelto. Todo se había acabado cuando llegó el narrador.
Descargar contenidos protegidos por derechos de autor es LEGAL, BUENO y NECESARIO.
Supongamos que todos disponemos de nuestro propio terreno de cultivo de 4 m² en el que podemos hacer lo que nos de la gana: construir una caseta, plantar margaritas o sentarnos a tomar el sol. La gente acude al supermercado y tiene a su alcance todo tipo de productos y objetos para decorar su trocito de espacio como más le apetezca.
Un buen día, a alguien se le ocurre que, como le gusta mucho la fruta, podría utilizar su espacio para plantar las semillas de una manzana que compró en el super. Así podrá tener fruta todo el año sin la necesidad de desplazarse hasta el supermercado, a un precio de 2 euros el kilo. Poco a poco sus vecinos se dan cuenta de que es más útil y más inteligente utilizar el pequeño terreno para algo productivo… y empiezan a proliferar las personas que cultivan sus propios manzanos.
Todo el mundo está feliz y contento porque ahora las manzanas no se agotan nunca, ni siquiera cuando están fuera de temporada. Todo el mundo tiene y, si se acaban las tuyas, siempre hay algún vecino al que no le importa compartir las que le sobran… de hecho, muchos dejan sus manzanas en el árbol para que cualquiera pueda cogerlas si les apetece, son manzanas de Dominio Público.
Sí, todo el mundo está feliz y contento… excepto unos pocos: la malvada industria de las manzanas. Hay un pequeño sector de la sociedad que se dedica a vender manzanas y, por culpa de los pendejos que plantan manzanos, ahora ganan menos dinero.
La malvada industria de las manzanas se autoproclama como dueña de toda la producción de manzanas del mundo y el gobierno, que se lo cree todo, les hace caso. Desde ese momento, para tener un terreno hay que pagar un pequeño precio, algo simbólico que no supone un gran esfuerzo económico para nadie, pero que nos obliga a pagar por algo que, hasta hace un instante, era completamente gratis.
Por si fuera poco, ese pequeño precio simbólico que no supone ningún esfuerzo económico para nadie se añade también al precio de las semillas y manzanas del supermercado, ya que podrían utilizarse para plantar manzanos en nuestros terrenos.
A nosotros no nos importa pagar un poco de dinero, aunque se trate de la malvada industria de las manzanas, ya que gracias a ella existen muchos puestos de trabajo necesarios para el bienestar de la economía. A muchos de nosotros incluso nos parece bien que se compensen las pequeñas pérdidas causadas por la forma en que se está desarrollando nuestra sociedad.
Y aquí es cuando los dueños de la malvada industria de las manzanas se dan cuenta de algo inaudito: Pueden aumentar los beneficios de la venta de manzanas SIN VENDER MANZANAS.
El pequeño precio simbólico que no supone un gran esfuerzo económico para nadie se añade a otros productos que pueden ser utilizados para plantar manzanos: abono, agua, semillas, palas, rastrillos, aspersores, regaderas… pero también a otros que nada tienen que ver, como pinceles, pinturas, lienzos y cámaras de fotos que podrían servir para representar manzanas. Así, el pequeño precio simbólico que no supone un gran esfuerzo económico para nadie se convierte en un gasto considerable que estamos pagando numerosas veces, la mayoría por cosas que nada tienen que ver con las manzanas, ya sea poner los cimientos de una caseta, abonar nuestras margaritas o cavar nuestra propia tumba. Todo tiene Canon.
La malvada industria de las manzanas, por si fuera poco y para aumentar sus ingresos, deja de vender manzanas de calidad… al fin y al cabo venden la mayoría de sus manzanas a los que tienen su terreno ocupado en otras cosas, así que sus clientes tienen que comprarlas cualquiera que sea su calidad, si quieren comerlas. (Popstars, Rockstars, cualquiercosa-stars y otros subproductos musicales).
La malvada industria de las manzanas, por si fuera poco y para aumentar sus ingresos, empieza a comprar desperdicios de manzanas podridas y a medio comer que ya nadie quiere, los tritura y con ellos hace mermelada que vende al precio de las mejores piezas de fruta. (Canciones-del-verano, remixes, remakes y otros refritos del montón).
Más tarde, la malvada industria de las manzanas, por si fuera poco y para aumentar sus ingresos, llama ladrones a través de las campañas del gobierno a todos los que plantan manzanos. (Si eres legal, eres legal)
Y aquí es donde nos encontramos ahora. En un mundo en el que las manzanas son ideas: música, cine, libros. Cultura que podemos disfrutar libremente si lo hacemos sin ánimo de lucro. Y esto tiene que quedar bien claro: Descargar contenidos culturales sin ánimo de lucro NO ES DELITO.
Sin embargo, la ley deja abierta la posibilidad de considerar el intercambio de archivos como un ilícito civil… y ahí es donde entran en juego estas campañas publicitarias y ejercicios de adoctrinamiento (Viva el FUD): Si la mayoría de los ciudadanos opina que es ilícito, los jueces tenderán a opinar igual e interpretarán la ley en contra de los propios ciudadanos.
Si quieres seguir siendo legal:
1. No te tomes en serio esas campañas.
2. Infórmate y mantén informados a los que te rodean.
3. Protesta y haz que tu voz se oiga.
A lo largo de la avenida risueña van y vienen los transeúntes, hombres y mujeres, perfumados, elegantes, insultantes. Pegado a la pared está el mendigo, la pedigüeña mano adelantada, en los labios temblando la súplica servil.
-¡Una limosna, por el amor de Dios!
De vez en cuando cae una moneda en la mano del pordiosero, que éste mete presuroso en el bolsillo prodigando alabanzas y reconocimientos degradantes. El ladrón pasa, y no puede evitar el obsequiar al mendigo con una mirada de desprecio. El pordiosero se indigna, porqué también la indignidad tiene rubores, y refunfuña atufado:
-¿No te arde la cara, ¡bribón!, de verte frente a frente de un hombre honrado como yo? Yo respeto la ley: yo no cometo el crimen de meter la mano en el bolsillo ajeno. Mis pisadas son firmes, como las de todo buen ciudadano que no tiene la costumbre de caminar de puntillas, en el silencio de la noche, por las habitaciones ajenas. Puedo presentar el rostro en todas partes; no rehuyo la mirada del gendarme; el rico me ve con benevolencia y, al echar una moneda en mi sombrero, me palmea el hombro diciéndome. “¡buen hombre!”
El ladrón se baja el ala del sombrero hasta la nariz, hace un gesto de asco, lanza una mirada escudriñadora en torno suyo, y replica al mendigo:
-No esperes que me sonroje yo frente a ti, ¡vil mendigo! ¿Honrado tú? La honradez no vive de rodillas esperando que se le arroje el hueso que ha de roer. La honradez es altiva por excelencia. Yo no sé si soy honrado o no lo soy; pero te confieso que me falta valor para suplicar al rico que me dé, por el amor de Dios, una migaja de lo que me ha despojado. ¿Qué violo la ley? Es cierto; pero la ley es cosa muy distinta de la justicia. Violo la ley escrita por el burgués, y esa violación contiene en si un acto de justicia, porque la ley autoriza el robo del rico en perjuicio del pobre, esto es, una injusticia, y al arrebatar yo al rico parte de lo que nos ha robado a los pobres, ejecuto un acto de justicia. El rico te palmea el hombro porque tu servilismo, tu bajeza abyecta, le garantiza el disfrute tranquilo de lo que a ti, a mi y a todos los pobres del mundo nos ha robado. El ideal del rico es que todos los pobres tengamos alma de mendigos. Si fueras hombre, morderías la mano del rico que te arroja un mendrugo. ¡Yo te desprecio!
El ladrón escupe y se pierde entre la multitud. El mendigo alza los ojos al cielo y gime: -¡Una limosna, por el amor de Dios!
Relato de 1915 escrito por Ricardo Flores Magón; político, periodista y dramaturgo mexicano.
No sé porqué, pero me parece que, si la hubieran escrito ayer, juraría que está inspirada en la crisis económica actual.
Aunque toca el tema de la burguesía, que es una cuestión bastante desfasada con respecto a nuestra sociedad (pues se podría decir que ya sólo existe la clase trabajadora), es algo bastante claro que los ricos, en este caso los dueños de los bancos y algunos grandes empresarios, están robando a la sociedad enormes cantidades de dinero para salvar sus negocios. Dinero que legalmente se está “prestando” a fondo perdido desde los gobiernos de casi todos los países para evitar una crisis bancaria que, por otro lado, ya está ocurriendo y es inevitable.
¿Es que no podemos vivir sin bancos privados?
¿Por qué a ningún gobierno se le ha ocurrido crear un Banco Nacional de verdad? ¿A nadie le parece mal que ningún banco vaya a tener que devolver el dinero que le presten? ¿Cuántas familias habrán perdido sus casas, sus coches y muchas de sus propiedades en favor de bancos que por un lado reciben una financiación by the face y por el otro exigen a sus clientes la devolución de todos los préstamos, además, con intereses?
P.D.: El relato lo he sacado de SinDominio. (Aquí). (Gracias, Santi, por el enlace)